El Francotirador (historia de un premio)

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El sueño se me presentó reiterado durante varias noches. Siempre en la duermevela. Por eso lo recordaba al despertarme. A partir del mismo nació el microrrelato “El Francotirador”, allá por al año 2009. Llegada la invitación al III Concurso Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra, rescaté esta breve historia del arcón de mis escritos, y decidí enviarla con el formato requerido: no más de 100 palabras. Grande fue mi sorpresa cuando me anunciaron que había sido el ganador con el Primer Premio. Y digo gran sorpresa, ya que al mencionado concurso se presentaron la nada despreciable cifra de 119 países, de los que se recibieron 22.571 relatos, en Castellano, Inglés, Árabe y Hebreo, bajo el muy intuitivo lema “Palabra y Libertad”. El comité de selección, compuesto por veinte profesores, realizó la encomiable tarea de seleccionar los finalistas, para que posteriormente un Jurado, integrado entre otros, por veintiún  Embajadores acreditados por sus respectivos países en España, designase al ganador del concurso y a los finalistas en cada uno de los idiomas respectivos.

El 8 de diciembre viajamos a España con  mi esposa invitados por la Fundación con motivo de la Ceremonia de Gala de la premiación, que se llevó a cabo en el majestuoso Palacio Alcázar de la ciudad de Toledo. Una brillante ceremonia en la que me entregaron una plaqueta conmemorativa, y diserté ante los numerosos asistentes, de los cuales recibí elogiosos comentarios y felicitaciones. Allí destaqué el gran valor que tiene la palabra, la que se dice y la que se calla, la que se da y la que se pide. Hay palabras que dan vida y otras que nos matan. Y mi relato precisamente pretende trasmitir un mensaje contra la violencia a partir del espíritu lúdico y la inocencia de la niñez. Luego, durante el apetitoso ágape servido,  firmé los  libros que me arrimaban los asistentes, libro que fue editado y distribuido por la misma Fundación. También atendí entrevistas para la televisión y radios de España. Finalmente me hicieron entrega de la recompensa económica.

No obstante en nuestro país y especialmente en Mendoza, no faltaron los inquisidores a quienes poco les importó que un connacional fuera merecedor de tan importante premio a nivel internacional. Muy por el contrario, algunos quijotes lugareños lanzaron sus inflamadas lanzas contra los molinos de viento bajo la calumnia del plagio.

La vida está hecha de cosas chicas y de cosas grandes. En esta sociedad de mezquinos intereses, parece que hay circunstancias en las que ser nadie es más honorable que ser alguien. Quien te lastima te hace fuerte, quien te critica te hace importante, quien te envidia te hace valioso, y a veces es entretenido saber que aquellos que te desean lo peor tienen que soportar que te ocurra lo mejor.

 

El Relato Ganador:

EL FRANCOTIRADOR
Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.

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3 comentarios to “El Francotirador (historia de un premio)”

  1. Repalabrador Says:

    Que llore la gilada, Armand. Felicitaciones.

  2. Patricio Smith Says:

    En octubre de 2013 leí la nota en un diario que contaba sobre el premio y el cuento. Desde ese día copié los antecedentes del premio y el concurso, y el cuento mismo, en mi celular; donde tengo tantos otros y oraciones, que frecuentemente uso para reflexionar o rezar. Mucho después supe lo del supuesto plagio, pero no me siento calificado para juzgar por ello.
    Este cuento me sirvió para sanar muchas cosas mías, y de hecho, citando el premio y el concurso, lo uso y he leído en varias charlas para ayudar a sanar a otras personas, hablando sobre la violencia y la inocencia.
    Gracias.

    • Gracias por el comentario, que en cierta forma reivindica los ataques y blasfemias con fui agredido. Al menos el relato sirvió para una causa noble. Cabe agregar que ha sido incluido en la obra “La necesidad del naufrago”, de la Compañía SieTeatros de España.

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