Café con piernas

café-con-piernas paint

El santiaguino con granos y complejos, entró al Barón Rojo con la necesidad de un café para reponerse luego de una agotadora jornada laboral. Los ventanales de vidrios polarizados y los múltiples espejos interiores permitían a las meseras mostrar sus generosos cuerpos ataviados con una diminuta tanga. Como parroquiano frecuente ya conocía los códigos, no fumar, no fotografiar, no manosear ni toquetear. Sin embargo no pudo sustraerse a su libido estremecida al percibir la cercanía de una rubia platinada que comenzaba por unas botas con plataforma ultrasónica y seguía en sucesivas etapas hasta una capsula platinada envuelta en la última bocanada que precede al límite inalcanzable del cerro San Cristóbal.  La muchacha lo recibió con un seductor beso en la mejilla, mientras le acercaba el encargo. La despedida (que él hubiese ansiado prolongar en tres, cuatro o cinco cafés más) fue igualmente cariñosa, lo que incentivó una buena propina. El hombre salió algo confundido pero verdaderamente reconfortado. Luego, en las animadas pláticas con amigos, comentaba el esforzado trajín que le demandó engullir las magníficas piernas sopadas en el café.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: